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martes, 7 de enero de 2014

FÚTBOL | Crónica y galería de fotos Fase Nacional Volkswagen Junior Masters



Por fin llegaba la fecha esperada. El viernes 20 de diciembre no era solo un gran día por el comienzo de las vacaciones, sino que para los componentes del alevín de fútbol que se habían proclamado campeones de la fase regional de la Volkswagen Junior Masters, significaba que por fin había llegado el día en que pondrían rumbo a Valencia, a disputar la esperada Fase Nacional.




A las 0:10 ya del sábado 21, comenzaba un largo viaje hasta tierras mediterráneas, fueron algo más de 11 horas, en las que problemas técnicos impidieron a la expedición ver alguna película con la que matar el rato, pues la excitación era tan grande, que pocos fueron los afortunados que consiguieron dormir ya desde las primeras horas de viaje.

Poco antes de las 12 del mediodía, llegábamos por fin al Holiday Inn Express Valencia - Ciudad de las Artes y las Ciencias, aunque no lo pisaríamos hasta la tarde, pues rápidamente nos poníamos en marcha hacia la Ciudad de las Artes y las Ciencias, para comenzar una visita al Oceanográfico. Allí, hasta las 17:30h, disfrutamos y aprendimos mucho sobre el mundo marino y sus habitantes, visitando los diferentes ecosistemas representados en el que es el mayor acuario de Europa. Así, paseamos por los ambientes Mediterráneo, Humedales, Mares Templados y Tropicales, Océanos, Antártico, Ártico, Islas y Mar Rojo. 



Mención aparte tiene el Delfinario, espectáculo que visitamos después de comer, aunque sin duda, tan bueno fue el propio espectáculo como el que dio nuestra expedición mientras esperábamos a que los delfines salieran a la palestra. La organización intentaba animar los últimos minutos de espera con música, buscando que el público se fuera desperezando para disfrutar posteriormente con las acrobacias de los simpáticos mamíferos y sin duda, que nuestros chicos hicieron todo lo posible por colaborar. Coreografías grupales, inicios de "olas" seguidas por toda la grada y muchas muchas risas, hicieron las delicias del público. 

Entre ellos estaban otros colegios participantes en el torneo, los correspondientes a las fases regionales de Valencia, Sevilla y Barcelona y si bien al día siguiente no conseguimos ganar en el terreno de juego, ¡bien demostramos durante todo el viaje que la expedición asturiana era la más animada!

Tras el espectáculo de delfines, con protagonista del Colegio incluido, y visitar los últimos edificios del Oceanográfico que nos quedaban, pusimos rumbo al hotel, para ahora ya sí, subir a las habitaciones y descansar un poco antes de la cena, pues hasta el momento había sido un día bastante duro.

Durante la cena, los capitanes y entrenadores de los diferentes equipos, asistían al sorteo, por el cual quedaba confeccionado el cuadro y del cual no salíamos muy bien parados, pues la bola y una mano inocente nos situaban en el único partido de cuartos de final. Hay que decir que sobre este sorteo no hay ninguna sospecha de amaño ni bola caliente, todo limpio.
Sin embargo, esto caía como un jarro de agua fría sobre la expedición, pues suponía tener que jugar un partido más, así que con no muy buenos ánimos los chavales se iban para la cama.

Sin embargo, poco duraría ese ánimo bajo, y ya desde por la mañana se notaba la motivación y excitación en todo los jugadores (una vez que consiguieron abrir los ojos y dejar de ser zombies, pues el madrugón fue importante).
Tras un copioso desayuno de buffet libre, que todos los niños (y los no tan niños) disfrutamos, nos poníamos rumbo al Estadio Ciudad de Valencia. Con nosotros viajaba el cámara de la organización, y pronto se dio cuenta él también de lo animados que son estos chicos, inmortalizando en repetidas ocasiones los diferentes cánticos y gritos de guerra que se oían en el autobús.



Una vez en el estadio, tras la visita y fotos de rigor, el equipo pasaba al vestuario local, todo un vestuario de 1ª División. Antes de salir a calentar, unas últimas indicaciones del cuerpo técnico así como un vídeo para acabar de motivar a los jugadores.



Una vez en el terreno de juego, ya concentrados en el partido, los resultados no fueron los esperados. Tanto el rival, el colegio Pedro I de Sevilla como nosotros, acusamos la falta de adaptación a fútbol 11, en un partido que se disputó en la zona del centro del campo, sin apenas oportunidades de gol para ninguno de los dos conjuntos. Los minutos corrían y las ocasiones seguían sin llegar, así que serían los penaltis los que decidirían qué equipo pasaba a semifinales.

De primeras, tres penaltis para cada equipo. Los nuestros materializados por Mata, Gonza y Nacho, eran igualados por sus jugadores. A partir de aquí, el que fallara quedaba apeado de la competición. Cuarto penalti, marca Nico; su turno. Bajo palos Yago, que en una estirada adivinaba la trayectoria y detenía su lanzamiento. Victoria, ¡estábamos en semifinales!


La alegría era total entre jugadores, entrenadores y también en la grada, con gran presencia de familiares y amigos de nuestros chicos, que se habían pegado una buena paliza de viaje para estar allí animando, lo cual, sin duda, se merece un enorme ¡GRACIAS!

Sin embargo, el tiempo de celebración fue escaso, pues el calendario apremiaba y solo había un partido antes de nuestro siguiente encuentro, así que unos instantes para descansar y comer algo mientras veíamos la semifinal entre los colegios de Madrid y Barcelona, y pronto de nuevo a calentar para el partido contra el colegio Salgui de Valencia.


Desgraciadamente, la alegría de haber pasado la eliminatoria anterior, se esfumaría pronto, en un partido en el que es justo reconocer que el rival, a la postre campeón, fue notablemente superior a nuestro equipo. Un gol mediada la primera parte, sacaba a nuestros jugadores del partido, mientras que los rivales seguían creando ocasiones y jugaban con tal comodidad que parecía que siempre hubieran jugado a fútbol 11 y en un campo de semejantes dimensiones.

Tras el descanso, los nuestros salieron a comerse al rival, acercándose al área, pero sin embargo, una desafortunada jugada, hacía que el balón se colase en las mallas asturianas, poniendo el 2-0 que sentenciaba el partido, y con el que se llegaría al final, acabando con el sueño Volkswagen y con el sueño de viajar a Roma en mayo.

El disgusto era grande, pero la experiencia era muy positiva. Un gran viaje con amigos, conociendo una ciudad nueva y jugando en todo un estadio de primera división no es algo que uno pueda disfrutar a menudo, y estos chicos se lo habían ganado. El viaje de vuelta se hizo muy ameno, ahora ya sí, entre película y película.

Ahora queda recordar este gran viaje, y sobre todo, seguir peleando por la liga y por todos los torneos que vayan surgiendo. ¡Hasta la próxima!

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